lunes, 18 de mayo de 2009

La música que escuchan los jóvenes

 

La música siempre ha desempeñado un papel importante en el aprendizaje y la cultura, pudiendo llegar a influir en costumbres y emociones. En no pocas ocasiones la música forma parte de la tradición de un país o de una región, o de un ente cultural.

La sociedad, en general, ha visto modificados muchos de sus valores, primando en la actualidad el éxito y la competencia, la eficacia y el rendimiento, el poder del dinero, el bienestar y el ocio, el estatus social y la belleza. La eclosión de los medios de comunicación y, en especial, de la televisión, ha marcado notablemente la vida social. La publicidad, que a los jóvenes les invita a correr determinados riesgos. Ha demostrado que su poder puede ser más fuerte que la voz de padres, sociedad y escuela.

Los jóvenes entran en la edad de los grandes ideales y, mayoritariamente, se enfrentan bien a su proceso evolutivo provistos de un gran bagaje: su energía, vitalidad, franqueza, honestidad y valentía (son capaces de correr riesgos o jugarse la vida por otros). Rechazan la intolerancia y son de carácter abierto, rebeldes, inconformistas e idealistas. ¿Problemas? Los de siempre: inseguridad, impaciencia, pereza, inconstancia y falta de voluntad. Y con todo ello van descubriendo los valores de su entorno: el éxito, el "tanto tienes tanto vales", la satisfacción sexual, el consumismo o la competencia.

La vida va toda velocidad y todo pasa con rapidez meteórica. En consecuencia no saben esperar, ni tienen capacidad de frustración y, por supuesto, no soportan el aburrimiento. Ese ritmo acelerado trae desde los bebedores compulsivos hasta las luces psicodélicas de las discotecas.

El protagonismo de las modas va desde la ropa y el aspecto externo hasta la forma de pensar, de querer, de sentir y hasta de convivir.

El poder de la imagen que es el segundo gran recurso de comunicación social, tras la palabra y que nos hace a todos más iguales.

 

La música puede desempeñar un papel importante en la socialización y en la formación de la identidad del adolescente, y se ha convertido en un símbolo de su búsqueda de identidad y autonomía. Los adolescentes utilizan la música como refuerzo de identificación con su grupo de iguales, como vehículo de su rebeldía contra lo convencional, para ayudarles a establecer una identidad separada de la de sus padres o simplemente es usada para relajarse, entretenerse o evitar el sentimiento de soledad. Escuchar música y ver videos musicales son dos de las actividades más importantes relacionadas durante la adolescencia.

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas y Eurostat (El País 11.3.2000), el 78% de los jóvenes ente 18 y 24 años escuchan música todos o casi todos los días. En una amplia encuesta realizada a jóvenes entre 14 y 16 años, en 10 ciudades urbanas diferentes del sudeste de Estados Unidos, escuchan música un promedio de 40 horas a la semana.

Los jóvenes escuchan música desde que se levantan hasta que se acuestan, e incluso muchos de ellos duermen con música. La música es utilizada por los jóvenes y adolescentes como música de fondo y  acompañamiento desde la ducha, mientras hacen los deberes o ayudan en las tareas de casa, cuando van en metro, bus, coche o moto, o mientras ven la televisión o hablan con los amigos.

El impacto de la música rock de hoy en día va más allá de los simples textos, ritmos y sonidos e influye en los medios visuales, a pesar de que suele tener una vida muy corta.

La elección de un adolescente de la música y su emoción o respuesta correspondiente puede variar según la edad, etnia, cultura y sexo.

Hay numerosos tipos de música, entre otros: alternativa, clásica, folklórica, heavy-metal, jazz, rap, rock, pop, electrónica, salsa, grunge, house, techno y el regeton.

Debemos conocer que la gente joven frecuentemente pasa por alto los temas sexuales de las letras. Los adultos, por el contario, captan los temas como sexo, drogas, violencia o satanismo. Los adolescentes interpretan mayoritariamente sus canciones favoritas en términos de amor, amistad, crecimiento, preocupaciones de la vida, diversión, coches, religión, y otros tópicos relacionados con la vida de los adolescentes.

 Algunos adolescentes que prefieren canciones con temas como homicidio, suicidio y satanismo (generalmente música heavy-metal) pasan más tiempo escuchando este tipo de música y son más propensos a escuchar las letras, pero tienen una menor tendencia a pensar que la música podría tener influencias negativas en su comportamiento comparado con estudiantes que prefieren otro tipo de música.

Los efectos emocionales que la música provoca pueden ser modulados por el método de presentación de la música y las ideas preconcebidas de una persona sobre la música. Lo que no podemos olvidar es que la música no solo se utiliza para deleitarnos de ellas con su ritmo. Si no que también podemos obtener de ella mucha ayuda, para lograr no solo llevar un mensaje constructivista si no para observar ambas caras de la moneda. Faltan muchos aspectos por conocer, así como estudios amplios y serios por realizar, para poder ofrecer factores protectores a ese pequeño porcentaje de jóvenes que puede ser susceptible a los efectos perjudiciales de la música. Prevenir es ayudar a saber elegir, decidir, corregir y aislar de situaciones comprometidas. Porque lo que si debemos reconocer es que para ellos, para los jóvenes y adolescentes, la música es importante.

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